Tengo que hacer algunos apuntes sobre mis vacaciones de navidad 2010 antes de que se me olviden. Hice un viaje corto para visitar a mi madre y a mis suegros; y aunque fue corto, hubo cosas que aprender, o sobre las cuales reflexionar.
Mis suegros, quienes me hospedaron, son personas muy mayores, han hecho un patrimonio grande para sus hijos, son 5. Y por lo que pude ver, algunos de ellos ya están pensando en su herencia, están preocupados y haciendo gestiones de cabildeo para recibir una buena parte. Es una forma de pensar que respeto, porque no tengo nada que decirles o qué opinar sobre el particular. Sin embargo, mi esposo por su parte, se preocupa más en disfrutarlos en vida y en darles, regresarles algo de lo que han hecho por él antes de que sea demasiado tarde. Aprovechar el tiempo que están vivos y hacer lo que pueda para que su vida sea más cómoda y placentera. Es un regalo que parece más bien que él se da a sí mismo. Su estado de ánimo y entusiasmo se elevan cuando ya hizo ésto o aquéllo por ellos.
Por otra parte, pasando a mi familia, me di cuenta de las barreras mentales con las que hemos sido educadas mis hermanas y yo sin darnos cuenta. Mi madre no pudo pasar el fin de año con mis hermanas y conmigo porque su casa se ubica un poco alejada, y estaba nevando, así que esa excusa nos conformó, y nos quedamos tranquilas, ya que ella no maneja y por lo tanto no cuenta con un vehículo. Cuando le conté eso a mi cuñada (hermana de mi esposo) respondió muy indignada "si fuera mi madre ya hubiera ido por ella"... wao.. jaja... Cualquiera de mis hermanas pudo haber ido por ella, pero no se les ocurrió, están acostumbradas a que mi mamá las visita usando el transporte público. Qué pena, qué barrera mental. Y es sólo una de muchísimas que tenemos!!! es increíble. Me acuerdo que a cualquier cosa que le pedía a mi mamá desde niña me decía "No, niña, no se puede", "no se puede", "no se puede", era su filosofía. Así que el fin de año sólo estuvimos en contacto con ella vía telefónica.... por ridículo que parezca. Vivo con la idea de que las cosas "no se pueden" hacer, es lo que oí en los años más importantes de mi vida. Estoy agradecida de estar consciente de ello ahora más que nunca, como dijo Octavio Paz: "Los peces no saben de la existencia del agua hasta que salen de ella".
En fin, qué bueno que el viaje sirvió para algo. Siempre hay algo que aprender.
Hasta la próxima.
Saturday, January 8, 2011
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment