Tuesday, September 30, 2014

Más allá de los límites del amor. Casada con un infiel compulsivo.

Dice la escritora norteamericana Deb Caletti que somos muy malos narradores, no sólo por cómo narramos las cosas a los demás, sino también por cómo las narramos a nosotros mismos. Tengo 26 años con el mismo hombre, me casé hace 18 años, pero en todo este tiempo de relación he tenido que construir mi historia de amor en mi mente, solo en mi mente, porque en la mente de él esa relación de amor no existe.
   Hace mucho tiempo que no nos besamos -por las infecciones orales que tiene- , y las escasas relaciones íntimas han tenido que ser muy protegidas, todo es un pacto tácito, ambos sabemos que él mantiene prácticas de alto riesgo. Para él ser un gigoló sin sueldo,  por altruismo y para satisfacer a un ego necesitado de amor nunca recibido en la infancia, es algo normal. Tener una doble vida desde antes de conocerme es la única forma de vida que él conoce, y dice que si ambos negamos esa realidad vamos a estar bien. En su vida laboral y social es muy buena persona, un santo que no rompe un plato, pero una vez fuera del horario de trabajo, su vida cambia al modo de sexoservidor insaciable. Supongo que él estará muy contento, pero yo no. Cada día me siento peor.
   Como todo mujeriego, mi esposo tiene una personalidad encantadora (hasta a mí me cae bien). A pesar de pasar los 50 años de edad tiene muy buen físico, y si quiere acostarse con una de 25 años fácilmente lo puede conseguir. El está tan seguro de mi amor que no me muestra ningún respeto, si alguien le gusta --aunque yo esté presente-- no lo disimula, él empieza a coquetear con su presa, de hecho dice que nunca ha tenido que "conquistar" a ninguna, pues ellas lo abordan a él.
   Yo he tenido el impulso de regentearlo, pero en el lugar donde vivimos eso es ilegal, así que tengo que desistir de mis fantasías de hacerme millonaria con su trabajo de prostituto. Hace 10 años que tiene una relación estable con una compañera de trabajo, una capturista de datos de su oficina, y también a ella le pone los cuernos, y ella a él. porque la deja tener los novios que quiera. He llegado a la conclusión de que ambas lo queremos por las mismas razones, y es porque tiene un buen sueldo y es generoso con el dinero. Sobre esta relación estable ellos lo niegan, pero yo tuve la mala suerte de ver los mensajes de texto en el celular de mi esposo donde se congratulan de los ratos de placer juntos y de lo mucho que se aman, de todos modos, lo siguen negando. En fin, no puedo hacer nada más al respecto, porque como he dicho antes, no puedo irle a cobrar por el trabajo de mi esposo. Es capaz de decirme que yo le debo a ella lo que él no le ha pagado, ja!
   Los padres de mi esposo acaban de celebrar 60 años de casados. Sí, están casados, pero yo no veo a la pareja por ningún lado. No se ve que él la ame, ni la respete, ni siquiera que la considere, solo se ve que la utiliza de su sirvienta y la maltrata. No se ven rastros de que alguna vez fueron amantes, nada, nada, ni un vestigio. La señora es la imagen inmaculada, abnegada de una madre perfecta, pero no querida, y el que menos la quiere es su marido. Mi relación con mi esposo se parece mucho a eso.
    Y los hermanos....!! tiene dos hermanos, los dos casados con mujeres muy sencillas, trabajadoras como ellas solas, que viven para los demás primero antes que para ellas. Pero por ningún lado se ven parejas de enamorados,  ni que se escapen juntes, ni nada de eso. Por mas que busco un signo de que son amantes, nada, nada... nada por aquí, nada por acá. En esa familia las esposas son madres y nada más, solo fueron contratadas a través del matrimonio para ser madres, cuidar a los hijos, mantener la casa limpia, darle de comer al esposo, tenerle la ropa limpia, pero de ser amantes de su esposo.... pues ni que fueran herejes... para eso son las amantes. Tanto el papá como los hijos viven su doble vida, son el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Y las esposas se tienen que hacer de la vista gorda, y proteger su imagen y la del promiscuo, servir de tapadera. Ni de broma aceptarse como cornudas.
     Recuerdo que cuando andaba yo de novia con mi esposo, mi suegra me contaba que su esposo era muy "misterioso", y que nunca sabía qué estaba haciendo o qué estaba planeando. Ahora entiendo, después de 26 años, entiendo perfectamente a qué se refería con "misterioso", vaya eufemismo para llamar a un prostituto, doble cara, follador gratuito. hombre de la vida galante. Nunca le he preguntado a mi esposo si algún día vio que sus padres se dieran un beso, yo juraría que no, por lo que he visto hasta ahora.
    Me casé muy pero muy enamorada, loca por él. pero ni siquiera en el primer año pude ser su amante, porque le llovían amantes, siempre estaba ocupado con ellas, no tenía tiempo ni energía de disfrutar conmigo su nuevo status de casado. Mis dos hijos son planeados, por eso nacieron, porque son planeados. No hubo oportunidad de embarazarme por accidente, porque no hubo simplemente margen para eso, ni habrá. Nunca pudo ni quiso darme la oportunidad de ser su compañera. No hubo ni siquiera una semana para mí sola.  No me dio ni una semana para ser la única mujer en su vida en 26 años!
    La integridad de una persona es la integración de todas sus partes en una sola pieza; es ser la misma persona donde quiera que vayas, es integrar y abrazar tu luz y tu sombra, es aceptar que tienes un lado bueno y un lado malo e integrarlos en el mismo paquete. Mi esposo vive su luz y su sombra en diferentes dimensiones, vive en dos realidades de forma simultánea, no ama su luz ni ama su sombra, no se da cuenta que son dos aspectos de su personalidad. De hecho, no diserta, no reflexiona,  no se cuestiona nada, solo vive como un animalito que tiene que aparearse con varias hembras y tiene que ocultarlo, pero no tiene ninguna consciencia de lo que está pasando y de las consecuencias de lo que hace. Solo se aparea, termina, y a lo siguiente,  Todo se arregla con negarlo. En su lógica cree que si niega las cosas, nunca ocurrieron. Es como si el hombre de las cavernas nunca hubiera evolucionado, y no conociera de valores morales ni de respeto a la familia, ni a la sociedad. Como si el amor y el compromiso no existieran, solo el impulso de reproducirse. De hecho, cabe la duda de que tenga por lo menos un hijo fuera del matrimonio.
    Cada quien se busca su lugar, y mi lugar es ser testigo de las aventuras de un don juan, un don juan que me mantiene, con el cual comparto un patrimonio, y que me resulta conveniente en muchos aspectos. No tengo ánimos de volver a iniciar mi vida, ni otra relación, me da miedo, flojera y desconfianza. Además sé que hemos llevado nuestra vida de acuerdo con nuestros programas inconscientes. Mi madre es una mujer sin marido, fue abandonada por mi padre con 7 hijos,. Mis 5 hermanas son mujeres sin marido, aunque estén casadas  y/o divorciadas son mujeres solas, sin apoyo, autosuficientes, luchonas. Por su parte, mis suegros también cumplieron con su programa, ambos fueron abandonados por sus padres cuando eran pequeños, quedando al cuidado de sus respectivas madres. De manera que mi padre fue abandonador, mi suegro abandonador, el abuelo de mi esposo abandonador  y mi esposo abandonador, pero solo en el lado afectivo y sexual porque en lo financiero no me ha abandonado, y tiene un mérito que debo reconocer, es amoroso con nuestros hijos, lo cual es parte de su personalidad carismática.
    Es como si fuéramos robots repitiendo historias familiares una y otra vez sin poder hacer nada para evitarlo. Saberlo no basta, no detiene la gran fuerza con la que los programas familiares arrasan con nuestras vidas.