Friday, December 10, 2010

El miedo es una entidad.

El miedo ha sido mi sombra desde que tenía 21 años. Supe exactamente cómo se introdujo en mi vida, viví el momento preciso con toda consciencia de cómo se apoderó de mi cuerpo y de mi mente. Fue literalmete una posesión. Hubo momentos en que pude vivir fuera de su sombra, pero gradualmente fue tomando más poder y más poder sobre mi voluntad y mi vida. Recuerdo ese día como si hubiera sido ayer, la tarde estaba maravillosa, y yo estaba departiendo con mis compañeros de la universidad antes de entrar a clase, como siempre, me sentía feliz. Estaba muy lejos de sospechar que después de esa clase nunca más volvería a sentir lo que significa "pertenecer" a un grupo, ni siquiera a mi familia de origen. Ese fue el momento que más ha cambiado mi vida, más incluso que ser madre. Una simple clase en la escuela.
Ese día el miedo tomó posesión de mí, y nunca más se ha ido. A veces lo siento en mi cerebro, otras veces en mi plexo solar, otras más en mi garganta, pero donde casi siempre está es en el pecho. Es un demonio, una entidad del bajo astral, una energía que por naturaleza no forma parte de mí, que no tiene por qué estar ahí, pero ha echado raíces, y ha permeado cada célula de mi cuerpo... y cada neurona. Habla, actúa y mira a través mío. Ya no miro a la chica cándida y optimista que veía en en espejo antes de los 21 años de edad, ahora mis propios ojos miran su reflejo con desaprobación, estoy viendo todo con los ojos del miedo, incluso a mí misma.
He pedido a Dios de mil maneras que me ayude a echarlo de mi cuerpo. Tengo años y años pidiéndolo. Soy una mujer buena, no es justo que me haya elegido a mí, quiero volver a ser feliz.
Hoy comprendo que si casi todas mis amistades se vuelven enemistades es porque el enemigo vive adentro, y plasma en mi realidad la realidad interior. Veo muchas cosas materiales lindas a mi alrededor, pero no veo amigos sinceros que me quieran (ni uno solo).
Quiero que me exorcisen, quiero que echen a ese demonio, no lo quiero más en mi cuerpo ni en mi vida. Quiero que se vaya para siempre, quiero ver la luz y la vida sin el cristal sucio que me ha colocado el miedo.

No comments:

Post a Comment