Saturday, January 22, 2011

"Infancia es destino".

"Infancia es destino", honestamente no sé quién es el autor de esta frase, pero vaya... qué gran verdad. Todos los padres de familia deberíamos tenerla presente, por lo menos el tiempo que convivimos con nuestros hijos.
No soy una mujer de gran experiencia en la vida, ni mucho menos, pero en mi corta trayectoria (lo que vale es el kilometraje, no el año), he visto casos impresionantes, en donde la infancia marca el destino de las personas de una manera muy, pero muy clara.
Uno de los casos más asombrosos es el de la actriz mexicana Laura Zapata, hermana mayor de la famosa Thalía. Laura Zapata es hija mayor de esta mujer que al encontrar un nuevo marido dejó a Laura Zapata en manos de su abuela, siendo una niña muy pequeña, digamos que la abandonó. Esto según mi percepción, pudo haber sido elaborado en la mente de la niña abandonada como una traición. La madre de Laura construyó un nuevo hogar y tuvo otras hijas. Laura fue mantenida al margen de esa familia, prácticamente. Luego siendo adulta se casó, y la traicionó el marido, luego la traicionó su abogado, luego la traicionó su propia madre y sus hermanas, luego la traicionó.. la tracionó... en fin. El caso es que esa experiencia de abandono por parte de su madre, siendo una pequeña, la marcó de tal forma, que se mantuvo en esa sintonía (como si fuera un radio de transistores), y repitió y sigue repitiendo la experiencia una y otra vez. Cambian las personas, cambian los lugares, pero esa experiencia sigue siendo la misma.
Y cambiando de personaje, otro caso más reciente es el caso de la supuesta víctima de violación a manos del cantante Kalimba. Esa niña según contó ella misma a sus amigas, fue violada por su padre. Se hizo adicta a las drogas y permitió violaciones sucesivas por parte de hombres que le pagaban con droga. O sea, la primera violación se repetía una y otra vez, y así seguirá siendo, supongo, hasta que ella se haga consciente de ello y cambie de sintonía, cambie de frecuencia.
En mi propio caso hay situaciones que se repiten desde la infancia. Mi madre y hermana mayor creen ser mis dueñas, y tengo que obecer sin chistar todo lo que me digan, no importa cuántos años pasen, siempre será así. Ese no es el problema. El problema es que me pusieron un letrero fácil de ver que dice "Permito que invadas mi tiempo, mi espacio, mi voluntad. Abusa de mi tiempo y mi confianza". Todo el abuso que recibo de parte de supuestas amistades nació en mi hogar. No tengo fuerzas para decir que NO. No me siento digna de defenderme. Nunca se me permitió decir que NO a nada, no había pero que valiera, ni antes, ni ahora. Es por eso que aparece tanta gente en mi vida que quiere adueñarse de mí y de mi tiempo... es increíble. He tenido que terminar muchas amistades de manera tajante por sentirme tremendamente invadida. Pero al mismo tiempo estoy consciente de que como fui educada para obedecer sin poder contestar nada, pues ahí me sintonicé y es difícil cambiar la frecuencia.
En fin. Todo esto lo tomo en consideración al momento de estar con mis hijos. No sé cómo estoy haciendo las cosas, pero si no me obedecen no me importa, les doy libertad y autonomía, espero que no se me pase la mano.
Hasta la próxima.

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