Recuerdo cuando iba a la escuela, y nos encargaban "trabajos por equipo", y yo me juntaba con alguien que sabía que iba a trabajar bien. Y así es con la mayoría de los estudiantes, o sea, buscan compañeros de equipo que saben que nos les van a fallar. Luego, cuando uno crece, y quiere uno iniciar un negocio, los socios son personas en las que debemos confiar.
Yo creo que es un poco así con los matrimonios. Al final de cuentas el matrimonio es una empresa, y hay que sacarla adelante, hay que dar lo mejor como socio, y "confiar" en que el otro hará su parte como el otro titular de la misma. Ahora, eso no significa que los dos socios que inician este negocio de la familia sean pareja. Tal vez al principio se juntan con la fe y el pensamiento de que son pareja, pero con los años tal unión se va distorcionando hasta sólo quedar la asociación empresarial. A menos que la rompan y cada quien reinicie su negocio.
Conozco matrimonios que no son pareja. Mi pareja es intermitente, como las luces del carro (ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no).
Mis suegros han tenido un matrimonio muy duradero, pero no son pareja. Ella nunca ha sido respetada, ni considerada, ni mucho menos consentida por su esposo. El trata mal, no importa quién esté enfrente. Yo no percibo el menos atisbo de amor, amistad, complicidad, entre ellos. El hace su vida feliz fuera de la su casa, y cuando está en ella, está de malas. Sin embargo, esa familia, como empresa familiar ha funcionado muy bien.
Hace un tiempo escuché en un programa de radio a un psicólogo experto en PAREJAS. Y decía que había 3 cosas que invariablemente se encontraban en las parejas duraderas. y eran 1) La complicidad, la camaradería, 2) El erotismo y 3) El ágape que significa "Lo que a tí te alegra me alegra, y lo que a tí te duele, me duele.
Pero eso de ser pareja y tener pareja a veces es muy difícil, sobre todo para personas que provenimos de matrimonios rotos y/o disfuncionales. Es un reto superar todo eso. Como dice Louise Hay: "Somos víctimas de víctimas".
