"Se ha roto el espejo de tu vida...", como dice la canción de Valeria Lynch.
¿Y si todas las traiciones me las estoy haciendo yo? Y si yo soy la creadora de todo mi dolor?
Mi realidad refleja mis pensamientos y mis pensamientos obedecen a mis creencias.
A ver.... Yo me estoy traicionando a mí misma, he traicionado mis sueños, mis ambiciones, mis esperanzas. Yo misma no me considero digna de lealtad. Luego entonces, si no creo merecer lealtad en mi fuero interno, ¿Cómo espero que los demás me consideren digna de lealtad? Yo no me estoy vendiendo como una persona digna de lealtad ante mi esposo. Yo estoy creando su infidelidad con mis pensamientos y mis creencias en el sentido de que no merezco lealtad. Como mis padres me ignoraron, me siento cómoda siendo ignorada, es mi "terreno conocido", zona de confort, digamos. Tal vez yo misma me acomodo en las butacas de los que quieren ser ignorados, y luego me enoja que me ignoren. Tal vez nuna he intentado sentarme en las butacas del equipo "Somos dignos y merecemos respeto". He aprendido a ver el mundo con los anteojos que me colocaron mis padres, de "ignórame, no me hagas caso". Y gracias a esa lógica de pensamiento encontré al hombre ideal que nunca me sacará de mi zona de confort, uno que se porte idéntido a como se portaron mis progenitores, ignorando mis necesidades afectivas, pero no las materiales. O sea, yo sigo en el mismo lugar que cuando tenía 5 años y no me quiero mover de ahí por lo visto.
O sea, si la realidad me está rebotando esa traición, es porque yo la envié primero a la realidad y luego ella me la regresó.
En fin. Nunca falla, todo sale de adentro, no hay remedio. Cuando esté lista para cambiar lo de adentro, entonces cambiará lo de afuera.

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