Sunday, November 27, 2011

Los cuernos son como los dientes........

Cuando están saliendo duelen, pero después te acostumbras a ellos.
Desde que era novia de mi hoy esposo (que no marido, la palabra marido incluye factores y valores ausentes en esta relación), él me puso un casco de vikinga, y lo he llevado puesto desde entonces. Me imagino un poco el caso de "El caballero de la armadura oxidada", que llevaba su armadura hasta para comer y dormir, hasta que llegó un momento en el que no podía deshacerse de ella, siento lo mismo. También pienso que mi esposo me atornilló el casco con tornillos puntiagudos que me lastiman, y que me han lastimado todo el tiempo, que han causado heridas que siempre sangran, cada día de cada año.
Mi mente consciente y mi ego tratan de engañarme también, exponiendóme las razones por las cuales tengo que ser feliz, y sin embargo mi espirítu, que no tiene filtros, ni prejuicios, ni miedo al qué dirán, es el que ha sufrido todas las consecuencias. Mi espiíritu sabe exactamente cuándo y con quién mi esposo se anda prostituyendo, sabe que no siente ningun respeto por mí, ninguna culpa, ni amistad, ni compañerismo, ni complicidad, ni camaradería, ni compromiso de ningun tipo. Mi espíritu vive de la manera más cruda y desprotegida todo este proceso, mientras mi mente consciente trata de negarlo todo.
En los medios de comunicación he visto un muchacho que no tiene brazos ni piernas, y sin embargo, tiene una vida social extensa, vive aventuras de película, esquía en el mar, anda en patinera, es ídolo de celebridades, y mucho, mucho más. La explicación que encuentro es que todo lo hace su espíritu. Su espíritu no está mutilado, él lo ha mantenido intacto, radiante, lo ha venerado. Estoy convencida de que el espíritu es el que hace las cosas, no el cuerpo, en este caso y en todos.
Sin embargo, mi autoestima y mi espíritu han sido tan humillados, tan pisoteados, tan irreverenciados, que ahora están hechos pedazos en el piso. No tienen fuerzas ni para impulsarse. Por eso mi cuerpo físico no responde, y las heridas del casco vikingo siguen sangrando.
Hace un año el perro de mis pequeños hijos mordió a un amigo de ellos cuando él vino de visita comiendo un pedazo de pizza y al perro se le antojó la pizza, quiso morderla y arañó ligeramente con los dientes la mejilla del niño (algo muy ligero) . La mamá del niño llamó a la polícia me pusieron una gran multa y al perro se lo llevaron a una perrera a ponerlo en cuarentena por 11 días (ya mejor no cuento el drama y el llanto de mis hijos que me rompía el corazón, hasta yo lloré). El perro era muy travieso, cariñoso, brincador, pero cuando fui por él después de los 11 días estaba irreconocible: flaco, sucio, apestoso, mojado, feo, fuera totalmente de toda dignidad. Llegamos a la casa, lo bañamos, y el perro se metió a su casita sin querer salir de ahí, parecía que me lo habían cambiado, todo le daba miedo, no se escapaba corriendo como antes, se mantenía "encerrado" en su casita. Ya no era travieso, ni cariñoso, ni brincador, era otro perro. Era un perro triste, deprimido, asustado. Yo no entendía QUE le habían hecho, ¿acaso le habían dado toques eléctricos? le habían dado terapia de choque? Una vez fuera de la cuarentena se fue recuperando poco a poco. Ya no es el mismo, nunca lo será, pero poco a poco fue recuperando su amor por la vida, volvió a ser la bonita bolita blanca de peluche, sin embargo esa experiencia lo marcó, y sólo fueron 11 días!!! Yo llevó 20 años con este individuo!!!! con un casco vikingo con clavos picudos y toques eléctricos!!!
¿Dónde está la niña confiada y optimista que yo era antes de conocerlo? A dónde fue? quién la tiene??? quién se la llevó?? La extraño mucho. Muchísimo.

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