Tuesday, May 14, 2019

El Síndrome de Estocolmo en el matrimonio.

Antes de casarme, cuando sólo era novia del chanclón, me daba por observar a los matrimonios duraderos, porque yo quería que mi matrimonio con el chanclón fuera para toda la vida. Observé que en esos matrimonios duraderos, de gente de la tercera edad, la mujer no sólo era necesaria, era indispensable. De modo que yo decidí hacerme indispensable e incondicional para el chanclón  --Aunque en realidad nunca lo fui.  A pesar de que mi relación con él ha durado 30 años, sumando el tiempo de novios cuando fuimos estudiantes, nunca he sido necesaria, ni mucho menos indispensable para él.
    Otra cosa que observé en esos matrimonios duraderos -excepto en uno de ellos- era que la mujer era maltratada y despreciada por su marido, pero al parecer ellas lo amaban.  Y lo mismo me pasó a mí. A pesar de ser menospreciada, yo estuve muy enamorada de él por muchos años. No importando lo que hiciera, las relaciones extramaritales que tuviera, lo mal que me contestaba, la prohibición de hablarle de cosas que no fueran los niños, la petición de que cuando le hablara fuera directo al grano, su relación adultera y casual con mi hermana, no me importaba nada, yo lo amaba. Yo amaba a mi verdugo!!! 
      Mi padre me abandonó desde antes de nacer, y mi madre trabajaba y casi nunca estaba en la casa, así que mis hermanas y yo crecimos solas y abandonadas por padre y madre.  La poca atención que obtenía del chanclón eran como gotas de agua fresca para una mujer sedienta en el desierto. Era feliz con lo poquitísimo que él estaba dispuesto a darme, en atención, en amor, bueno de regalos no puedo hablar.
     El síndrome de Estocolmo sí es posible en el matrimonio, y es muy pero muy frecuente. He presenciado cómo amigas mías son maltratadas por sus maridos y ellas los idolatran y los aman.
    El chanclón, de quien no hace mucho me he divorciado, es un hombre carismático como no conozco a otro. Es super carismático, puede venir a casa después de un sex boot camp, y estar tan tranquilo, sin ningún sentimiento de culpa (como buen psicópata que es), sin ningún remordimiento, sin ningún sentimiento de haber faltado a su mujer o a su familia.  Se puede poner a cocinar, o a jugar con sus hijos, a bailar, o hasta darme un masaje en los pies, y todo bien. Casi siempre está contento y energético.  Su carisma es tan grande que no encuentra ningún obstáculo, siempre obtiene lo que quiere, nadie le niega nada, ni hombres ni mujeres, sea un trámite administrativo o pedir cualquier tipo de ayuda, siempre obtiene lo que quiere.
      Otra característica de su personalidad es que si se enoja, dura muy poco tiempo enojado, y no guarda rencores con absolutamente nadie.  Hay colegas que han hablado mal de él, o que le han hablado mal a él en público, y jamás se ha resentido con nadie.  Quizá su alta vibración se deba precisamente a que no tiene pensamientos negativos, ni diálogos internos de queja o de lamento, tiene pensamientos positivos, aunque su conducta moral no sea tan positiva si de valores hablamos.
      Entonces, la moraleja que quizá se esconda en esta reflexión es que tus pensamientos positivos elevan tu vibración y tu alta vibración genera un gran carisma. Y es algo que se puede aprender y desarrollar. El clanclón lo tiene como característica natural, y ni siquiera se da cuenta, estoy segura que ni siquiera ha observado eso, está muy ocupado llevándose damiselas a la cama.
    Así que a trabajar esa mente. A limpiar rencores y resentimientos porque hasta de las personas como el chanclón podemos aprender algo positivo.

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