Thursday, October 22, 2015

Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia....

Como dice la canción de Joan Manuel Serrat, "Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia"... que canción, es hermosa. Esto viene a cuento porque quiero hablar de los viejos, de la nostalgia y de las historias.
    Cuando recién me casé y me mudé a otra ciudad, mi esposo y yo compramos una casa en una colonia muy bonita de casas grandes y viejas que a ambos nos encantaba. Poco a poco fui conociendo a mis vecinas, que en su mayoría son mujeres ya mayores y viudas. Todas ellas tenían anécdotas muy interesantes acerca de la construcción de ese vecindario y acerca de los habitantes del mismo. Me contaron historias de los matrimonios que ahí se asentaron y de cómo se fueron dando los romances y las infidelidades. Me contaron acerca de un señor, padre de otra vecina, que se iba a la casa de una viuda, y tenían sexo y la hija de la viuda se iba corriendo a la casa de otra vecina llorando. Ahora los dos amantes ya están muertos, pero dejaron su historia para la posteridad. Otra de las muchas historias es de que la mamá de otra amiga vecina fue amante de su papá, y la paseaba en su carro para que todos la vieran y ella feliz, luego el señor se divorció y se casó con ella. O sea, yo no tenía por qué enterarme de esas cosas, pero ya las sé porque son historias que se quedaron para ser la comidilla popular.
    En mi familia, por ejemplo, dos hermanas de mi mamá se enemistaron de por vida porque una tía le quitó el marido a otra y se fue a vivir con él, ahora los tres están muertos, pero la historia se sigue comentando en el anecdotario familiar.
   Una de mis hermanas que es cuatro años mayor que yo, se acostaba con mi novio (ahora marido), según esto "a mis espaldas", luego de unos años ella misma se acostó con el ex-marido de otra de mis hermanas. ¿Y qué va a pasar? pues al anecdotario. Son acciones que trascienden a la muerte y a las generaciones. Son personas que van a ser conocidas y reconocidas por sus actos no tan honrosos, que digamos. Tal vez puedan hacer cosas buenas, pero lamentablemente lo que la gente recuerda es lo malo, y más si es algo tan... tan mala leche.
    Ese es el recuerdo que nos va a dejar mi esposo, a mí, a sus hijos y toda su descendencia. Tal vez las aventuras de Chanclón Van Dam trasciendan en el tiempo y en el espacio, de hecho, ya está ocurriendo. Pero sin embargo, es una decisión propia, nadie puede parar a esa máquina sexual que nos dejará tantos recuerdos, tantos relatos. Y el problema es que no le gusta ni leer, ni escribir, así que por lo menos cuenta conmigo, que soy su biógrafa no autorizada.
    Napoleón Hill dijo que uno debe alimentar su ego, de alguna forma, para lograr el éxito., sea vistiéndose lo mejor que se pueda, tratándose bien en todos los sentidos. Pero en el caso de mi esposo, el éxito y el alimento del ego es la misma cosa, y es a través de prostituirse, incrementar su cartera de clientas, es lo único en lo que se siente exitoso, y por eso lo hace, y lo hará mientras pueda, no importa el dinero que tenga que invertir en lucirse y hacerse el interesante, --y en pagar con joyitas y regalos-- lo que logra es alimentar a su ego.

     "....Pero su tren vendió boletos de idea y vuelta....".

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