Tuesday, February 7, 2012

Bert Hellinger.

A lo largo de mis post he insistido mucho acerca de la experiencia de no ser una hija querida, y mi dolor ante eso es tal, que sin quererlo lo externo en casi cada post. Es aburrido, pero verdadero.
Imaginemos por un momento que la Reina Isabel se encuentra de pie frente a un ciudadano muy distinguido que se ha merecido un título nobiliario. Ella le da el 'espadarazo" (coloca la espada sobre su hombro). Con ello, al sujeto reconocido por la reina se le abrirán muchos caminos, será reconocido, respetado, admirado, su autoestima se fortalecerá, será objeto de un gran honor.
Bueno, eso es lo que le sucede a los hijos (hombres y mujeres) que son amados y respaldados por su madre, según lo entendí en un artículo sobre Bert Hellinger, un psicoanalista alemán que es pionero en la terapia de las Constelaciones Familiares. Según Hellinger la relación madre e hijo es muy importante porque marca el éxito o no éxito profesional del hijo. Su afirmación se basa, entre otras cosas, en el hecho del desarrollo del valor del respeto: Aquel hijo que respeta a su madre no tendrá problema en relacionarse con sus jefes, mientras que el hijo que no respeta a su madre tendrá relaciones difíciles con sus jefes porque no aprendieron a respetar las jerarquías. Luego entonces, si en su mente no existe el respeto ni las jerarquías sus relaciones interpersonales serán muy difíciles y por lo tanto también lo será su éxito profesional.
Este razonamiento encaja perfectamente con mi caso personal. A pesar de ser una estudiate brillante, nunca he podido respetar a mis jefes, y lamentablemente tampoco me puedo llevar bien con mis compañeros de trabajo (supongo yo que por las malas relaciones con mis hermanas). Mi experiencia laboral ha sido un calvario. En cambio, tanto mi madre como mi padre adoraron a mi hermano, él cubría absolutamente todas sus expectativas, fue tal la aprobación y cariño que recibió que se convirtió en un hombre seguro de sí mismo, y al día de hoy es un profesional con prestigio y poder, lo cual se lo debe a su propio esfuerzo también, por supuesto.
Sin embargo, no creo que la aseveración de Hellinger sea tan contundente en todos los casos. Se me ocurre por ejemplo el de Oprah Winfrey (pero seguramente hay muchísimos más, también de gente cercana). Oprah rompe todos los paradigmas que nos han vendido los medios de comunicación -no es la belleza occidental que todo mundo esperaba, tiene varios "handicaps": es mujer, es afroamericana, tiene sobrepeso, no es una beldad, y viene de una familia disfuncional, pobre, etc. Y sin embargo tiene un poder de influencia que no creo que nadie se atreva a competir con ella. Su palabra es poder, es oro molido. Si ella menciona el nombre de un libro, éste se convierte en un Best Seller. He aquí una mujer poderosa y multimillonaria que no tuvo ningún espadarazo más que el de sí misma.
Así que no todas las teorías son dogmas. Sirven para comprender, y para superarse, pero no para ponerse una tapa y conformarse.

Ciao.

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